Haruchika Noguchi

Haruchika Noguchi

Haruchika Noguchi (1911-1976) fue el fundador del seitai tal como lo conocemos en Europa. A través de la observación del movimiento espontáneo que surge de nuestro organismo, descubrió la estructura y la sabiduría inherentes a la vida. Desarrolló el seitai mediante prácticas sencillas —katsugen undo y yuki— y realizó la orientación personal a través de la práctica del seitai soho.

El sufrimiento de cien personas no recae sobre cada una de ellas. Y, sin embargo, en el sufrir de cualquiera existe algo fundamental, común a todas ellas; y, por ello, los problemas de uno mismo son los de todo el mundo y al mismo tiempo no lo son.

El padecer de uno es el padecer del mundo. Si uno mismo no vive honrada y naturalmente, esto constituye un problema para el mundo. Y los problemas universales también son los de uno mismo.

La prudencia y abnegación de uno solo hacen que todo se sosiegue. Por el sosiego de uno, el universo se halla en paz. Por el movimiento del universo me muevo. Mi actividad no es otra cosa que el movimiento del universo. Hasta el movimiento de uno de mis dedos está relacionado con el movimiento del mundo entero.

Si me muevo, todos se mueven; gracias al movimiento de todos, me muevo. Esto lo hace el aliento de la naturaleza. Ejercer la terapia es vivir de acuerdo con la respiración de ésta.

Vivir conforme a la respiración de la naturaleza no es respirar por uno mismo; es vivir sintiendo que el aliento de uno mismo coincide con el de la naturaleza. Extinguido el yo y desaparecida la naturaleza, todo se convierte en una misma respiración. Es realizar en el presente la respiración que siempre ha existido, la primera respiración de este mundo.

«Manuscritos acerca de la terapéutica». Revista Zensei núm. 67, p. 19

Me marcho ya. No veo a nadie.
El que quiera verme, que demuestre su capacidad de recibirme. 

Si digo que sí, que venga. Si no lo digo, es inútil que se me acerque. De hoy en adelante ya no transmito más ni enseño. 

Cuando mejoren las aptitudes del hombre, daré mi lección, pero solo a los que acierten a escuchar la voz interior y sepan leer el movimiento latente. Dejo ya de escribir palabras en el aire. 

Ya no hablaré para el espacio...
En una palabra: sólo hablo del modo de hacer vivir el kyo (1), del método para activar el mu (2).
Existe la ciencia de la materia, pero no la del ser vivo. 

(1) Kyo («vacío») y jitsu («lleno») son dos conceptos antagónicos: jitsu se refiere a la vida como movimiento y kyo a la misma como movimiento en suspenso, y ambos constituyen los dos aspectos básicos del movimiento vital.

(2) Mu ("nada"), o estado espiritual de la nada. 

Por más que hable de la vida, no me comprenden; y es que están atados por la ciencia de la materia. Cuando alguien comprenda algo más allá, volveré a hablar. 

Me marcho ya: comuniqué mi corazón, di mi lección, y ya nada me queda. ¡Cuán difícil es comunicar y enseñar...! 

Quiero enseñar, pero son muchos los que nada captan. Creo que me estoy comunicando y, diez días más tarde, debo reconocer que nada he logrado. En fin, a no ser que entiendan espontáneamente, no se puede transmitir ni enseñar cosa alguna, y por eso me voy. 

Si alguien tiene experiencias propias que intercambiar, si existe alguien que entienda lo que he comunicado y enseñado, daré un paso más. 

Mientras tanto, sin embargo, descanso. Dentro de cinco o diez mil años, volveré y me comunicaré de nuevo. Ahora me traslado a Hakone (3). 

No veo a nadie ni hablo ya; así me quedo. Frente al monte Komagatake me mantendré en el espíritu del mu

(3) Hakone: Lugar de veraneo cerca de Tokio. El lago de Hakone está situado al lado del monte Komagatake. Tras el fallecimiento del Maestro Noguchi (1976), fue erigido allí un pabellón conmemorativo.

HARUCHIKA. Noviembre de 1975

Revista Zensei núm. 44, p. 1

Quien vive, un día muere. Por eso vive.

Pero no muere un día,
va muriendo en cada momento.
El que ha vivido diez días, ha muerto diez días.
Ya se ría, ya llore, va muriendo.
Llamamos estar vivos al hecho de estar muriendo.

Pero en cada instante hay quien vive su vida
y hay quien viviendo no vive.
En los que viven preocupados
y estrechamente atados por los intereses,
lo que vive son los intereses, mientras ellos mismos van muriendo.
Lo mismo sucede a quien vive atado por los conocimientos,
atado por el honor, las alabanzas,
atado por el humor de otros.

Pero...
vivir en esta vida,
ésta que perece a cada instante, llenarla con el vivir,
es el camino de ZENSEI.

Sólo existe el sueño profundo para los que actúan intensamente.
Sólo existe la muerte sosegada para los que así han vivido.

Revista Zensei núm. 4, p. 1