A diferència del katsugen undo, el gyoki és un exercici voluntari en el que es treballa amb el ki a través de la respiració. Assenyalem dos exercicis bàsics perquè cadascú pugui anar desenvolupant les moltes possibilitats que permet el gyoki: per la columna vertebral (mitjançant una inhalació contínua), i pel ventre (mitjançant una exhalació intensa i momentània).
Adaptado de El cuerpo es… K. Mamine (1983)
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La palabra gyoki está formada por dos signos chinos: gyo, que significa “ejercer” o “practicar”, y ki, un concepto muy presente en la tradición oriental que se relaciona con la vida, la vitalidad y la energía interna. Por eso, gyoki puede interpretarse como cultivar o activar la energía vital.
Se trata de una práctica tradicional presente tanto en China como en Japón, basada en ejercicios breves y sencillos que pueden realizarse de muchas maneras. Según el enfoque, se habla de “trabajar el ki”, “dirigirlo”, “controlarlo” o “potenciar sus efectos”.
Más allá de las distintas formas de practicarlo, hay un elemento común en todas ellas: la respiración. Respirar de manera consciente y coordinada con el movimiento es la base de estos ejercicios, que buscan favorecer el equilibrio, la calma y la vitalidad.
En la cultura Seitai, la postura —ya sea en prácticas como Katsugen, Yuki o en la observación general propia del Seitai— no busca dominar ni controlar el ki, ni obtener un efecto concreto. Su propósito es otro: escuchar el cuerpo.
Se trata, sencillamente, de prestar atención a lo que ya está presente en nosotros. Cuando esa escucha aparece, comienzan a manifestarse muchas cosas: sensaciones, movimientos espontáneos, tensiones que se liberan o necesidades que hasta entonces pasaban desapercibidas.
Adaptado de una charla de K. Mamine (19-7-2014)
